El procurador federal del consumidor, César Iván Escalante Ruiz, advirtió el 12 de octubre de 2026 que seguir o interrogar a un cliente por su apariencia constituye discriminación, una práctica que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) llama perfilamiento racial. La advertencia se publicó en la Revista del Consumidor y rige también en Durango.
La advertencia llega con cifras. La Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022 del INEGI reportó que 23.7% de la población de 18 años y más vivió algún acto de discriminación, y que 30.6% de quienes identificaron un motivo lo atribuyó a su vestimenta o arreglo personal, mientras 13.1% señaló el tono de piel, según El Universal. En Durango, la proporción estatal pasó de 15.4% en 2017 a 23.2% en 2022, un cambio que el INEGI calificó de estadísticamente significativo, de acuerdo con El Siglo de Torreón.
El respaldo legal es el mismo en todo el país. El artículo 58 de la Ley Federal de Protección al Consumidor prohíbe negar o condicionar bienes y servicios por motivos discriminatorios; el artículo 9 establece la responsabilidad administrativa del proveedor por los actos de sus colaboradores, incluidos los guardias, y el artículo 10 veda las acciones contra la libertad, la seguridad o la integridad de los clientes bajo el pretexto de revisarlos o investigarlos. La presencia de un guardia por sí sola no acredita discriminación: lo que se examina es si hubo una conducta que justificara el trato, según Infobae.
Para los comercios, la recomendación de la procuraduría es adoptar protocolos objetivos de vigilancia, capacitar al personal en igualdad y supervisar a la seguridad privada. Para el consumidor, la vía es la queja. En Durango, la Oficina de Defensa del Consumidor atiende en el 618 825 3324, extensiones 56900 y 56916, y el Teléfono del Consumidor da asesoría gratuita en el 800 468 8722, según El Siglo de Durango. El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) recibe denuncias por discriminación en el 800 543 0033 y en quejas@conapred.gob.mx.
Conviene conservar el nombre y la ubicación del negocio, la fecha, la hora, una descripción de lo ocurrido y, si existen, testimonios o evidencia. Cada autoridad revisa los hechos dentro de sus atribuciones y la queja no tiene costo para el consumidor.
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